LUIS VIL | Libre
Viernes, 2 de septiembre de 2005
 
Música
NUEVO CD
Luis Vil | Libre
El lúgubre rocker alavés multiplica sus facetas y edita un CD que ahonda en temas tan líricos como la siguiente conversación

ÓSCAR CUBILLO

Rocker flaco asaz estético, con querencia lírica hacia los ambientes tremendistas, el alavés Luis Vil continúa entusiasta con su carrera en solitario. Pocos meses después de su debú con el acústico autoeditado ‘Versos ajenos’, lanza un segundo capítulo de aura similar pero más amplificada. «Yo diría que la electricidad de ‘Retrato del caos’, en comparación con su ausencia en ‘Versos Ajenos’, logra que la lírica se canalice. Me gusta la poesía y todo lo que se insinúe. El hecho más notable en cuestión de letras es que el anterior álbum incluía textos cedidos por una serie de poetas y el nuevo es pura lírica Vil. Así como acostumbro a moverme por diferentes planos en lo musical, también me gusta hacerlo en cuestión de letras. Eso sí, sin caer en los aburridos tópicos de siempre». Se refiere «a ese complejo de Calimero que invade a muchos artistas de hoy en día, que van de perdedores para sensibilizar al público fácil».

Luis habla desde su casa en Izoria, una apartada zona rural de Aiara, a pie de la Sierra Salvada, donde dispone de su propio estudio de grabación y la suficiente infraestructura para no depender en exceso del mundo exterior. Ahí ideó el precedente ‘Versos ajenos’, repertorio de tirada limitadísima en la onda de su antiguo grupo Lingerie.

«Alguna copia queda sin vender aún, pero se ha movido bastante bien. Mi única intención era hacer llegar el disco al mayor número de medios y sacar el suficiente dinero de las ventas como para costearme el siguiente. Dimos tan sólo un par de bolos para presentarlo. No es que me disguste hacer directos, tan sólo quiero ofrecerlos en condiciones para que se puedan llevar a cabo con dignidad», advierte. Atrás quedaron los fines de semana tocando allí donde se terciase y en cualquier condición. Ahora debe pagar a los músicos y preparar un buen directo, «algo que no se puede costear con la pasta que se ofrece en la ruta de bares. Y salvo a las estrellas populares, aquí nadie suelta un duro por las cosas arriesgadas. Me refiero a las instituciones».

Ecos diversos

Su nuevo trabajo es templado y eléctrico, trae ecos de Corcobado, Bunbury, Nick Cave y Leonard Cohen y, según su autor, «se trata de un álbum ecléptico de rock ‘underground’ donde he querido plasmar, sin prejuicios estilísticos, todo lo que llevo dentro. No soy muy dado a sentar precedentes citando mis influencias, ya que uno se cree con autonomía propia para crear un estilo, pero está claro que para vender un disco es necesario hacerlo, así que ahí van algunas: Kim Salmon, Nick Cave, Tex Perkins, Leonard Cohen y Lagartija Nick».

A Luis no le gusta el sonido de los discos muy producidos, «donde todo ruido analógico es filtrado y se acaba sonando a Phil Collins». Así que quienes escuchen ‘Retrato del caos’ encontrarán un sonido contundente, pero trabajado en crudo. «He contado con colaboraciones, en especial, la de mi mano derecha, Josean Valle, batería de Arde Asia».

Por el ambiente de las canciones, suponemos que a Luis Vil le atrae el rock americano épico actual, tipo Walkabouts oscuros o los nuevos 16 Horsepower, que cuentan historias muy narrativas. «Sí, soy un gran admirador de los Walkabouts, que acaban de sacar un gran disco, bastante crudo y de guitarras rotas ‘fuzzeadas’. A 16 Horsepower no les he oído. No sigo mucho el rock americano. Me parece más excitante lo que se hace por Australia. Su condición histórica de ex convictos les da un don especial».

Al autor, cuentahistorias él, le pedimos por favor que cite nombres de sus influencias literarias. «Puede parecer un tópico, pero sigo pensando que cuando Federico García Lorca escribió ‘Poeta en Nueva York’ retrató esa fuente de inspiración humana de la que muchos en el mundo del rock bebemos». Luego cita a Baudelaire, Rimbaud, Walt Wiltman, Hermann Hesse, el decadentismo y «todos esos letristas como Lou Reed, Nick Cave o Paul Kelly».

Las letras con enjundia de Luis nos llevan a pensar que el cantante intenta lanzar moralejas. «Quizá sí. No sabría decirte exactamente lo que se percibe a través de ellas. Soy el emisor, no el receptor. No me gusta ir de Mesías, como Bono, ni cumplir labores correspondientes a una ONG. Puede que haya algo de visionario en mis letras, al estilo Orwell. No pretendo lanzar panfletos, tan sólo ser crítico».

Aparte del deseo y la muerte, en algunas piezas se nota un cariz anticlerical, como si nuestro amable interlocutor fuese enemigo de Dios, como Kreator, el grupo death metal. «Por supuesto que soy enemigo de Dios, al más puro estilo nietzscheniano. Pero también paso de toda esa monserga satánica del death metal. Me parece otra payasada, como el cristianismo y sus variantes. La canción ‘El macho cabrío’ es una ironía sobre todo ello. Y la canción ‘Fe’ la inspira el anticristo de Nietzsche y su ‘Zaratustra’».

Luis Vil sigue sin entender por qué «en la cima de la ciencia, cuando todo está escrito en relación a nuestra procedencia, algunos se agarran a lo divino para salvar su culo de los pozos existenciales donde la Iglesia les ha metido». Ejem…

Ante el caudal creador que actualmente acoge Vil, no podemos evitar sopesar si será contraproducente editar tantos discos seguidos, pues la gente se puede hartar, pero él afirma: «Ofrezco variedad de uno a otro. No creo que sea contraproducente. De todas formas, hay que ir al ritmo de la musa inspiración, y ésta viene y se va sin avisar».

Así que cabe la posibilidad de que en un futuro se tire cuatro años sin grabar, de modo que, «mientras tenga material, no dejaré que se me amontone. De hecho, ya tengo preparado el siguiente disco y un pequeño proyecto de homenaje a Franco Battiato, donde ‘rockerizaré’ algunas de sus canciones».

Mano bondadosa

Nosotros lo que hacemos es escuchar sus temas en disco, pues en vivo no se prodiga el alavés. «Antes yo llamaba para tocar. Ahora, o me llaman o no me muevo. Cuesta mucho preparar un directo cuando no eres una banda y dependes de otros músicos, y además tienes un curro de ocho horas diarias y dos hijos que alimentar. Así que, o alguna mano bondadosa me libera de la esclavizada jornada laboral y me pone en nómina de la SGAE, o uno deja de hacer de samaritano. Soy feliz y me lo paso muy bien editando discos. Con la pequeña infraestructura que tengo lo puedo llevar a cabo fácilmente. Pero para tocar en directo hace falta eso que mueve el mundo: dinero. Los watios no son gratis, la música puede que sí».

El hoy prolífico Luis Vil se muestra creativo en lo visual. «La edición de vídeo es otra de las pasiones complementarias a la música que me ocupa normalmente. Sigo la máxima ‘dogma’ de que hace gala gente como Lars Von Trier: no hay nada más que coger una cámara digital de usuario y, como el punk, uno hace lo que puede con el ingenio, ya que los medios estan reservados para la elite del cine. Los vídeos se descargan en http://www.luisvil.com/ gratuitamente. Advierto que los de ‘Fe’ y ‘Objeto’ pueden incomodar a las almas cándidas».

Nos despedimos hablando de Internet como medio de acción y divulgación de los músicos libres e independientes. «Hoy por hoy, Internet es el mejor y quizá el único medio para la gente como yo, que se mueve en un mundo alternativo al de la industria. Somos todos esos a los que nos la sudan ciertos intereses económicos. Es más, legitimamos y potenciamos la piratería para ver si de una vez por todas cae ese puto imperio discográfico forjado a base de claúsulas, contratos e impuestos. Pero si alguien quiere que yo disponga de dinero para financiarme el próximo CD, que adquiera una copia a través de mi ‘web’».

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