NUEVO CD Luis Vil | Libre El lúgubre rocker alavés multiplica sus
facetas y edita un CD que ahonda en temas tan líricos como la
siguiente conversación
ÓSCAR
CUBILLO
Rocker flaco asaz
estético, con querencia lírica hacia los ambientes
tremendistas, el alavés Luis Vil continúa entusiasta con su
carrera en solitario. Pocos meses después de su debú con el
acústico autoeditado ‘Versos ajenos’, lanza un segundo
capítulo de aura similar pero más amplificada. «Yo diría que
la electricidad de ‘Retrato del caos’, en comparación con su
ausencia en ‘Versos Ajenos’, logra que la lírica se canalice.
Me gusta la poesía y todo lo que se insinúe. El hecho más
notable en cuestión de letras es que el anterior álbum incluía
textos cedidos por una serie de poetas y el nuevo es pura
lírica Vil. Así como acostumbro a moverme por diferentes
planos en lo musical, también me gusta hacerlo en cuestión de
letras. Eso sí, sin caer en los aburridos tópicos de siempre».
Se refiere «a ese complejo de Calimero que invade a muchos
artistas de hoy en día, que van de perdedores para
sensibilizar al público fácil».
Luis habla desde su casa en Izoria,
una apartada zona rural de Aiara, a pie de la Sierra Salvada,
donde dispone de su propio estudio de grabación y la
suficiente infraestructura para no depender en exceso del
mundo exterior. Ahí ideó el precedente ‘Versos ajenos’,
repertorio de tirada limitadísima en la onda de su antiguo
grupo Lingerie.
«Alguna copia queda sin vender aún,
pero se ha movido bastante bien. Mi única intención era hacer
llegar el disco al mayor número de medios y sacar el
suficiente dinero de las ventas como para costearme el
siguiente. Dimos tan sólo un par de bolos para presentarlo. No
es que me disguste hacer directos, tan sólo quiero ofrecerlos
en condiciones para que se puedan llevar a cabo con dignidad»,
advierte. Atrás quedaron los fines de semana tocando allí
donde se terciase y en cualquier condición. Ahora debe pagar a
los músicos y preparar un buen directo, «algo que no se puede
costear con la pasta que se ofrece en la ruta de bares. Y
salvo a las estrellas populares, aquí nadie suelta un duro por
las cosas arriesgadas. Me refiero a las
instituciones».
Ecos diversos
Su nuevo trabajo es templado y
eléctrico, trae ecos de Corcobado, Bunbury, Nick Cave y
Leonard Cohen y, según su autor, «se trata de un álbum
ecléptico de rock ‘underground’ donde he querido plasmar, sin
prejuicios estilísticos, todo lo que llevo dentro. No soy muy
dado a sentar precedentes citando mis influencias, ya que uno
se cree con autonomía propia para crear un estilo, pero está
claro que para vender un disco es necesario hacerlo, así que
ahí van algunas: Kim Salmon, Nick Cave, Tex Perkins, Leonard
Cohen y Lagartija Nick».
A Luis no le gusta el sonido de los
discos muy producidos, «donde todo ruido analógico es filtrado
y se acaba sonando a Phil Collins». Así que quienes escuchen
‘Retrato del caos’ encontrarán un sonido contundente, pero
trabajado en crudo. «He contado con colaboraciones, en
especial, la de mi mano derecha, Josean Valle, batería de Arde
Asia».
Por el ambiente de las canciones,
suponemos que a Luis Vil le atrae el rock americano épico
actual, tipo Walkabouts oscuros o los nuevos 16 Horsepower,
que cuentan historias muy narrativas. «Sí, soy un gran
admirador de los Walkabouts, que acaban de sacar un gran
disco, bastante crudo y de guitarras rotas ‘fuzzeadas’. A 16
Horsepower no les he oído. No sigo mucho el rock americano. Me
parece más excitante lo que se hace por Australia. Su
condición histórica de ex convictos les da un don
especial».
Al autor, cuentahistorias él, le
pedimos por favor que cite nombres de sus influencias
literarias. «Puede parecer un tópico, pero sigo pensando que
cuando Federico García Lorca escribió ‘Poeta en Nueva York’
retrató esa fuente de inspiración humana de la que muchos en
el mundo del rock bebemos». Luego cita a Baudelaire, Rimbaud,
Walt Wiltman, Hermann Hesse, el decadentismo y «todos esos
letristas como Lou Reed, Nick Cave o Paul Kelly».
Las letras con enjundia de Luis nos
llevan a pensar que el cantante intenta lanzar moralejas.
«Quizá sí. No sabría decirte exactamente lo que se percibe a
través de ellas. Soy el emisor, no el receptor. No me gusta ir
de Mesías, como Bono, ni cumplir labores correspondientes a
una ONG. Puede que haya algo de visionario en mis letras, al
estilo Orwell. No pretendo lanzar panfletos, tan sólo ser
crítico».
Aparte del deseo y la muerte, en
algunas piezas se nota un cariz anticlerical, como si nuestro
amable interlocutor fuese enemigo de Dios, como Kreator, el
grupo death metal. «Por supuesto que soy enemigo de Dios, al
más puro estilo nietzscheniano. Pero también paso de toda esa
monserga satánica del death metal. Me parece otra payasada,
como el cristianismo y sus variantes. La canción ‘El macho
cabrío’ es una ironía sobre todo ello. Y la canción ‘Fe’ la
inspira el anticristo de Nietzsche y su
‘Zaratustra’».
Luis Vil sigue sin entender por qué
«en la cima de la ciencia, cuando todo está escrito en
relación a nuestra procedencia, algunos se agarran a lo divino
para salvar su culo de los pozos existenciales donde la
Iglesia les ha metido». Ejem…
Ante el caudal creador que
actualmente acoge Vil, no podemos evitar sopesar si será
contraproducente editar tantos discos seguidos, pues la gente
se puede hartar, pero él afirma: «Ofrezco variedad de uno a
otro. No creo que sea contraproducente. De todas formas, hay
que ir al ritmo de la musa inspiración, y ésta viene y se va
sin avisar».
Así que cabe la posibilidad de que en
un futuro se tire cuatro años sin grabar, de modo que,
«mientras tenga material, no dejaré que se me amontone. De
hecho, ya tengo preparado el siguiente disco y un pequeño
proyecto de homenaje a Franco Battiato, donde ‘rockerizaré’
algunas de sus canciones».
Mano bondadosa
Nosotros lo que hacemos es escuchar sus
temas en disco, pues en vivo no se prodiga el alavés. «Antes
yo llamaba para tocar. Ahora, o me llaman o no me muevo.
Cuesta mucho preparar un directo cuando no eres una banda y
dependes de otros músicos, y además tienes un curro de ocho
horas diarias y dos hijos que alimentar. Así que, o alguna
mano bondadosa me libera de la esclavizada jornada laboral y
me pone en nómina de la SGAE, o uno deja de hacer de
samaritano. Soy feliz y me lo paso muy bien editando discos.
Con la pequeña infraestructura que tengo lo puedo llevar a
cabo fácilmente. Pero para tocar en directo hace falta eso que
mueve el mundo: dinero. Los watios no son gratis, la música
puede que sí».
El hoy prolífico Luis Vil se muestra
creativo en lo visual. «La edición de vídeo es otra de las
pasiones complementarias a la música que me ocupa normalmente.
Sigo la máxima ‘dogma’ de que hace gala gente como Lars Von
Trier: no hay nada más que coger una cámara digital de usuario
y, como el punk, uno hace lo que puede con el ingenio, ya que
los medios estan reservados para la elite del cine. Los vídeos
se descargan en http://www.luisvil.com/ gratuitamente.
Advierto que los de ‘Fe’ y ‘Objeto’ pueden incomodar a las
almas cándidas».
Nos despedimos hablando de Internet
como medio de acción y divulgación de los músicos libres e
independientes. «Hoy por hoy, Internet es el mejor y quizá el
único medio para la gente como yo, que se mueve en un mundo
alternativo al de la industria. Somos todos esos a los que nos
la sudan ciertos intereses económicos. Es más, legitimamos y
potenciamos la piratería para ver si de una vez por todas cae
ese puto imperio discográfico forjado a base de claúsulas,
contratos e impuestos. Pero si alguien quiere que yo disponga
de dinero para financiarme el próximo CD, que adquiera una
copia a través de mi ‘web’». |